El lenguaje es algo vivo y en constante evolución, como hemos comentado en innumerables ocasiones en este blog. Con esta afirmación no desvelamos nada nuevo ni una tendencia propia del mundo moderno. El uso cotidiano y la influencia de otras lenguas hacen que un mismo idioma varíe enormemente a lo largo de los años de unos países a otros e incluso dentro de un mismo país. Este fenómeno se observa claramente al comparar el español de España y el español de Latinoamérica. Dos lenguajes ‘condenados’ a entenderse, pero que en ocasiones agradecen la ayuda de un traductor profesional para adaptar términos y expresiones que podrían dar lugar a innecesarios malentendidos.

¿Varía tanto el español que se habla (y escribe) a uno y otro lado del charco? Basta con reunir a hispanohablantes de lugares distantes en el globo para que las diferencias de vocabulario terminen siendo un tema de conversación recurrente. Porque en este caso, al contrario que en otros que hemos analizado en este blog, las complicaciones no se producen precisamente al trabajar con textos oficiales o jurídicos. Donde el español muestra sus verdaderas diferencias entre países es en el lenguaje coloquial.

Para empezar, hay que tener en cuenta que el español latinoamericano no está tan sometido a los dogmas de la Real Academia de la Lengua (RAE) y que está influido geográficamente por el inglés de Estados Unidos. Por ello, ha adoptado literalmente muchas palabras de sus vecinos del norte y se ha apropiado de otras con un gran parecido fonético (computador, celular).

Además, recordemos que la base del castellano en los países de América Latina está en la cantidad de ‘arcaísmos’ que conserva desde la época de la colonización. Su lejanía con la metrópolis impidió que el español evolucionara al mismo ritmo y mantuvo expresiones que en España cayeron en desuso o quedaron limitadas a otro contexto. Un ejemplo muy claro es el uso de ‘vos’ como segunda persona del singular y ‘ustedes’ para el plural (con sus correspondientes conjugaciones verbales), expresiones.

Palabras a evitar en América Latina

Aunque hay una amplia generación de adultos españoles que creció con la traducción mexicana de las películas de Disney y las series más conocidas de los dibujos animados, hoy sería impensable que no se doblaran al español de España todos esos productos. Y no sólo por el acento. Términos como auto (coche), manejar (conducir) o botar (tirar) la basura no forman parte del vocabulario aprendido hoy en día por los niños españoles.

Y si los productos de entretenimiento requieren una traducción adecuada aunque se trate del mismo idioma, esta necesidad se convierte en obligación cuando se trata de una campaña de marketing. La cercanía debe ser una cualidad del mensaje para impactar en un consumidor al otro lado del Atlántico (en una u otra dirección). En este sentido, es necesario tener en cuenta que existe una serie de palabras que es mejor evitar o utilizar con mucho cuidado para no crear campañas fallidas en Latinoamérica.

  • Coger. Es una de las meteduras de pata más habituales de un español en Latinoamérica. Quién no ha sufrido la experiencia de ver a un colombiano, venezolano o argentino boquiabierto al oír un término tan habitual en nuestro idioma utilizado con el inocente significado de agarrar o sostener. Para ellos, está íntimamente relacionado con el acto sexual y no suena demasiado correcto.
  • Tomar. Otra de las palabras que los españoles usamos a menudo y que tiene un significado parecido a la anterior. En América Latina, sin embargo, tomar es beber alcohol hasta emborracharse.
  • Regresar.  Al otro lado del Atlántico, no significa volver de algún sitio, sino simplemente devolver un objeto prestado.
  • ¡Párate! Es uno de los términos que más confusión puede generar, ya que solicita que alguien se ponga en pie, y no todo lo contrario.
  • Chaqueta. Muchos directivos españoles habrán pasado un mal rato en México y Guatemala al utilizar esta expresión, que allí se relaciona con la masturbación.
  • Tinto. En Colombia, no tiene nada que ver con el vino y se toma por la mañana, ya que es un simple café americano (café aguado).
  • Vaina. No hay que volverse loco si se escucha esta palabra en un contexto que no tenga relación alguna con las armas ni con la agricultura. En muchos países se utiliza de manera coloquial para referirse a cualquier objeto.

Google Translate aprende a distinguir

Google ha tardado en otorgar la importancia que se merece a los matices del español, pero finalmente ha caído en la cuenta de que en Madrid y Buenos Aires no se expresan de la misma manera. Por este motivo, la compañía de Mountain View ha lanzado en noviembre de 2018 una actualización de su traductor que le permite distinguir diferentes acentos (también con el inglés y el francés), ajustando así sus traducciones.

Los traductores online, sin embargo, no son la mejor solución si se busca un resultado profesional. Ante las variaciones que existen entre el español de los numerosos países de Centroamérica y Sudámerica, los expertos recomiendan acudir a una agencia de traductores y asesorarse sobre cuál sería el mejor para lanzar una campaña marketing y publicidad a nivel continental.