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Hace pocos días un visitante anónimo ponía en evidencia la poca atención que prestan algunos organismos a las traducciones. Lo hacía al publicar una ‘inocente’ fotografía del museo del equipo de fútbol Sporting de Gijón. En ella podía verse cómo la frase “entrega, valor y compromiso” tenía debajo un supuesto equivalente en inglés en el que rezaba “delivery, value y commitment”. Un claro ejemplo de que usar Google Translate en lugar de los servicios de un profesional puede producir errores que pulvericen tu imagen de marca.

El fallo del Sporting, un club con más de cien años de antigüedad, fue traducir “entrega” por “delivery”, que se refiere a la ‘entrega de paquetes’. Asimismo, se dio a “valor» la equivalencia de “value”, que indica el valor de una cosa y no la ‘bravura’ de una persona. La publicación del usuario anónimo propició que en este caso el error fuera subsanado y no pasara de anécdota por el contexto en el que se había producido.

Sin embargo, continúa siendo relativamente frecuente que gobiernos y organismos públicos comentan algún desliz por confiar con los ojos cerrados en el traductor de Google. Y que estos errores se produzcan en campañas de promoción pública o en documentación importante que debería haber sido revisada por un traductor profesional.

El ‘centro de saqueo’ de Santander

Las prisas y la falta de rigurosidad dejaron en muy mala posición al departamento de turismo del Ayuntamiento de Santander en enero de 2018. El consistorio cántabro se precipitó al querer tener lista su página web en 7 idiomas con la intención de presentarla en la feria de turismo Fitur y terminó provocando las risas de toda España y de medio mundo. Y lo peor es que invirtió casi 6.000 euros en encargar una traducción que finalmente se completó a golpe de botón con Google Translate.

En este caso, no acudir a un traductor o intérprete de idiomas y ceñirse a la literalidad de la herramienta virtual tuvo consecuencias muy negativas. El error más flagrante que cometieron fue el de traducir el nombre del ‘centro Botín’, que lleva el apellido del expresidente de Banco Santander, por ‘loot center’ o, lo que es lo mismo, ‘centro de saqueo’. Además, la web del Turismo de Santander aseguraba que el ‘casco antiguo’ es lo mismo que ‘historic helmet’, sin tener en cuenta que ‘helmet’ es un accesorio para proteger la cabeza.

Ni siquiera la alcaldesa de la ciudad se libró del azote de Google Translate. Gema Igual aparecía en la web mencionada como ‘Equal Gema’ en inglés o ‘Egalité Gema’ en francés.

Los errores, que se repetían en las versiones en otros idiomas como el alemán o el italiano, llevaron a la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) a presentar una queja al Ayuntamiento de Santander. En ella, advertían de que “es especialmente peligroso poner en jaque la reputación y uno de los motores económicos de la ciudad y del país de una forma tan evitable, ya que sus palabras y sus traducciones son su imagen».

El nombramiento de la señora ‘Pain of Field’

El traductor de Google ha puesto en evidencia a instituciones locales, pero también a organismos estatales en España. En noviembre de 2018, el Ministerio de Industria anunciaba en su página web un nombramiento que parecía sacado de un programa de humor. “España logra representación en el Comité Internacional de Pesas y Medidas. Se trata de Dolores del Campo, jefa de Área de Temperatura del Centro Español de Meteorología…”.

En el mensaje en español todo era claro y conciso. El problema es que a alguien se le ocurrió introducirlo palabra por palabra en Google Translate, y no distinguir siquiera los nombres propios del resto. De este modo, en la versión inglesa podía leerse que la nueva responsable del cargo era “pain of field”, es decir, Dolores del Campo.

“Al margen del menosprecio hacia la profesión del traductor que el uso de estos programas de traducción automática supone, en esta situación habría que enfatizar lo dañada que sale la imagen del Ministerio y del país en general”, afirmó entonces Asetrad.

La feria del ‘clítoris’

Las meteduras de pata por culpa de Google Translate eran más habituales hace unos años, cuando muchos vieron en esta herramienta la panacea para traducir cualquier texto. Es lo que ocurrió en 2015 en la localidad gallega de As Pontes de García Rodríguez, donde su tradicional ‘Feira do grelo’ acabó en anécdota. El traductor automático confundió la verdura, ‘grelo’, por una forma vulgar de denominar al clítoris en portugués y la web del Ayuntamiento mantuvo durante meses una hilarante versión en castellano de su fiesta mayor.

«El clítoris es uno de los productos típicos de la cocina gallega. En Puentes homenaxéaselle desde 1981, todos los domingos de Carnaval, con rapini, Feria que, con el patrocinio del Consejo de Puentes, de apoyo a los agricultores de la región, hace del clítoris uno de los productos estrella de la gastronomía local«, aseguraba la página municipal.

En este caso, la negligencia fue introducir un texto completo en el traductor en línea y no comprobar después el resultado, ya que probablemente la persona que lo hizo conocería tan bien el gallego como el español.

Como hemos mencionado, los fallos en Google Translate que hace unos años eran habituales por su literalidad y por la falta de contexto en la que traducía hoy en día han sido corregidos en gran medida. La inteligencia artificial del gigante de Mountain View ha mejorado notablemente el funcionamiento de su traductor, pero aún no lo ha hecho infalible. Por eso, y especialmente en todos aquellos trabajos que requieren de inversión pública y que deben arrojar unos resultados impecables, la mejor solución es contratar a un traductor profesional que evite hilarantes errores que te harán quedar mal.