La traducción literaria es un proceso indispensable para el correcto funcionamiento del mercado editorial. Aunque cada vez son más numerosos los lectores que se atreven a leer en el idioma del escritor, lo cierto es que la incidencia de la ‘versión original’ en un libro es mucho menor que en una película, por ejemplo. Por eso, y por las dificultades que entraña al añadir un componente de creatividad, la traducción de textos literarios es un trabajo complejo para el que se requiere un profesional altamente cualificado.

En España, se traducen una media de 14.000 libros al año, lo que equivale aun 21% de la producción editorial, según los datos manejados por la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) en 2018. Estas cifras sitúan a nuestro país muy por encima de Francia (17-18%), Alemania (12-13%) y Reino Unido (3%). Esta última cifra, la más baja, refleja el peso que tiene el inglés en la creación literaria.

Qué es la traducción literaria

A pesar de que los traductores literarios son los únicos que tienen el privilegio de incluir su nombre junto al creador de la obra original, aún no es una profesión lo suficientemente reconocida. Siete de cada diez profesionales están obligados a compaginar este trabajo con otros, según el informe del valor económico de la traducción editorial publicado por el Ministerio de Educación y Cultura en junio de 2017.

Pero, ¿en qué consiste la traducción literaria? Si el profundo conocimiento del contexto en el que se ha escrito un documento es importante en cualquier traducción, en este caso cobra especial relevancia.

El traductor literario está obligado a comprender a la perfección los giros de un idioma, sus frases hechas, los nombres inventados y, sobre todo, la intención del escritor con un determinado mensaje. Su trabajo consiste en trasladar una idea subjetiva a otro idioma sin perder su esencia. Por eso, en ocasiones trabajan incluso mano a mano con el autor de la novela, el ensayo o el poema, son el fin de poder aclarar el significado particular de ciertos términos.

Los problemas de la traducción literaria

Dada su complejidad, la traducción de textos literarios conlleva algunas complicaciones. Una de ellas surge con los nombres propios de personas y lugares. En muchos casos, estos nombres dicen algo de las características de lo que mencionan y el traductor puede optar por dos soluciones. La primera es ser fiel al original y, en algunas ocasiones, limitarse a aclarar el significado del nombre con una nota la primera vez que aparezca. Ejemplo del primer caso es John Worthing (John ‘Digno’) en ‘La importancia de llamarse Ernesto’.

La segunda opción es traducir los nombres y adaptarlos lo máximo posible al idioma de destino. En la premiada saga de ‘Juego de Tronos’ (‘Canción de hielo y fuego’) aparecen muchos ejemplos, como Jon Nieve (Jon Snow), Invernalia (Winterfell) o Poniente (Westeros).

Otra de las desventajas de la traducción de libros surge en el caso de la poesía. Traducir con solvencia figuras retóricas y mantener la rima y la métrica exige hacer juegos malabares que no siempre contentan al lector.

Traductores profesionales

A menudo recalcamos lo importante que es acudir a una agencia profesional para asegurarse un trabajo bien hecho. Y en este caso se hace imposible no contar con un traductor experimentado para garantizar el éxito de una obra literaria en otro idioma. En Enai E-Consulting International contamos con servicios editoriales que incluyen desde la traducción y maquetación de un texto hasta la creación de contenidos y diseño de la publicación, con la corrección incluida para lograr un trabajo perfecto.