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Traducción e interpretación son dos conceptos que solemos escuchar de manera conjunta: en estudios superiores e incluso en las agencias de traducción e interpretación que ofrecen servicios de traducción e interpretación… Hasta el punto de que se suelen emplear de manera indistinta, cayendo en la equivocación. Pero, ¿dónde está la diferencia? ¿Cuál es el límite entre una disciplina y otra?

¿En qué se diferencian la traducción de la interpretación?

Ambas disciplinas tienen varias cosas en común:

  • La principal y más importante similitud es que ambas tienen la misión de trasladar un mensaje de una lengua a otra.
  • Para el punto anterior, es muy importante poseer un dominio pleno de ambas lenguas y conocer diversos aspectos culturales de las sociedades hablantes de dicha lengua para poder adaptar el mensaje.
  • Tanto traductor como intérprete deben conocer en profundidad el asunto sobre el que van a trabajar.

Teniendo claro el punto de partida de estas disciplinas, es el momento de señalar las diferencias:

  • El medio. El trabajo de un traductor se realiza principalmente sobre un soporte escrito (transcripción de audios, vídeos o imágenes), mientras que el intérprete hace su trabajo de manera oral (por ejemplo, una conferencia o simposio). Al ser realizado por canales diferentes, también es diferente el modo de trabajo, ya que cada una necesita unas técnicas específicas.
  • La interpretación suele exigir más inmediatez que la traducción, ya que suele hacerse al momento: bien en persona, bien por teléfono o por videoconferencia… Mientras que la traducción puede tomar su tiempo; por ejemplo, hay libros que tardan muchos años en ser traducidos porque no han cosechado demasiado éxito.
  • Precisión. Como consecuencia de esa exigencia temporal, los intérpretes pueden tomarse ciertas licencias como no ser tan preciso; es decir, lo importante es comunicar el contenido relevante del mensaje, no hacer una traslación literal palabra por palabra. Esto tiene su reflejo en los pasos posteriores: el trabajo de un intérprete llega directamente al receptor, mientras que el de un traductor es sometido a una revisión y una edición del texto para ofrecer una mayor precisión.

Tipos de interpretación

Dentro de las lenguas, nos encontramos con diferentes tipos de interpretación:

  • Consecutiva. La interpretación se hace en las pausas del emisor, permitiendo al intérprete tomar las notas necesarias para trasladar el mensaje.
  • Simultánea. Se produce en tiempo real, cuando habla el individuo. Para que esto sea efectivo, los tres (emisor, receptor e intérprete) deben estar en el mismo lugar o disponer de soporte tecnológico como auriculares y micrófono.
  • De enlace o bidireccional. Es como la interpretación simultánea, pero en lugar de ocuparse del mensaje del emisor, se encarga de traducir la conversación que están teniendo e interpretar en las dos direcciones.
  • Susurrada o chuchotage. Como su nombre indica, se realiza en voz baja, manteniendo la conversación sin que se note el trabajo del intérprete.

¿Cuándo usar un intérprete?

Usar un traductor o un intérprete depende de las características del evento, al igual que el tipo de interpretación a emplear: en reuniones de negocios, será mejor la traducción bidireccional; en una clase de idiomas, la consecutiva.

Lo que sí es innegable es que el trabajo tanto del traductor como del intérprete es muy importante a día de hoy. Por eso es fundamental contactar con un equipo de profesionales del sector, como Enai-E, tu agencia de traducción e interpretación en Madrid. Si quieres saber más acerca de nuestro trabajo, ponte en contacto con nosotros.