Muy a menudo se confunden las tareas de los traductores con las de los intérpretes. Esta confusión es normal, ya que en ambos casos se trabaja con información en una lengua que hay que hacer comprensible en otra. No obstante, hay diferencias muy importantes que es fundamental conocer a la hora de contratar un servicio de interpretación o de traducción.

Si todavía no conoces cuál es el papel de cada uno y en qué contexto trabaja un traductor o un intérprete, nosotros te lo contamos.

Diferencias entre la traducción y la interpretación

La diferencia más importante que tienes que conocer es que un traductor trabaja con textos escritos, mientras que el intérprete debe traducir la lengua oral. Esta no es una diferencia menor, ya que para desempeñar ambos trabajos se necesitan habilidades muy diferentes.

Un trabajo de traducción requiere de un conocimiento muy exhaustivo de la gramática y la ortografía de ambas lenguas, ya que su trabajo consiste, fundamentalmente, en producir un texto con el mismo contenido que el original, pero en una lengua distinta. Para ello también necesita tener un buen manejo de los diccionarios y conocer muy bien la terminología del campo en el que trabaja.

En cambio, un intérprete trabaja traduciendo in situ las palabras de alguno de los interlocutores, por lo que su conocimiento de la lengua tiene que basarse más en las habilidades comunicativas y pragmáticas. Para llevar a cabo este trabajo es muy importante tener una excelente memoria y una agilidad mental que le permita llevar un buen ritmo y no ralentizar la conversación.

Más allá de las diferencias, es obvio que en ambos casos se necesita un excelente conocimiento de dos lenguas (la lengua desde la que se traduce y aquella en la que se ofrece el texto final). Además, también es muy importante conocer muy bien el ámbito en que se desarrolla el trabajo y hacer la investigación necesaria previa para dominar la terminología del sector.

El trabajo del traductor

Hay que tener en cuenta también los distintos ámbitos en los que trabaja cada uno de estos dos profesionales. Los traductores, por su parte, tienen un campo de actuación muy amplio, ya que los textos pueden ser literarios, pero también jurídicos o técnicos, relacionados con cualquier campo.

Muchos profesionales de la traducción se especializan en alguna de estas variedades, para lo que necesitan conocer a fondo el campo en el que están trabajando. Esto es fundamental, ya que muchos de estos textos van a tener una validez legal que debe estar respaldada por la formación del traductor.

Del mismo modo, un traductor literario necesita manejarse con soltura ante algunas figuras estilísticas como las metáforas, los símiles y la ironía. Traducir adecuadamente estas cuestiones es imprescindible para generar un texto de calidad.

¿Dónde trabaja un intérprete?

Los intérpretes, por su parte, requieren una formación exhaustiva en la terminología más relevante del campo en el que trabajen. No obstante, también es muy importante desarrollar habilidades para poder manejarse en los distintos ámbitos en los que se puede dar su trabajo. Esto va más allá de las conversaciones en persona, como es el caso de las videoconferencias o las llamadas telefónicas.

A diferencia de los traductores, los intérpretes deben trabajar cara a cara con sus clientes, por lo que también será importante desenvolverse en distintas situaciones que pueden derivarse de una profesión de cara al público.

Ahora que ya conoces bien en qué consiste cada uno de los trabajos puedes decidir cuáles son los servicios profesionales que necesitas. Es muy importante que cada función la desempeñe alguien formado específicamente en ese campo para obtener los mejores resultados.