Las nuevas tecnologías, el abaratamiento de los transportes y otros factores propios de la globalización económica han cambiado las reglas de juego de los mercados. La internacionalización es una posibilidad factible para cualquier negocio, incluso para las pequeñas y medianas empresas. Pero para sacar rédito a esa apertura casi obligada al exterior hay que adaptar el mayor escaparate de que dispone hoy en día una empresa y plantear si merece la pena contar con una página web multilingüe y, sobre todo, a quién se va a encomendar una tarea de tanta responsabilidad. ¿Queremos tirar por la borda la imagen cuidada que tanto nos ha costado conseguir por ahorrar unos pocos euros? Si la respuesta es no, la conclusión es fácil: acudir a un profesional nunca defrauda.

La primera pregunta que debe hacerse un empresario es si traducir su sitio web a otros idiomas será realmente eficiente en función de su público objetivo, el producto que ofrece y los mercados que pretende alcanzar. Encontrarse con un negocio local que cuenta con una página multilingüe, por ejemplo, puede dar una imagen de pretenciosidad y afectar a la reputación de la empresa. Por el contrario, tener una empresa relacionada con el turismo y no contar con una versión traducida al menos al ‘idioma universal’ es un completo error si lo que buscamos es visibilidad en internet.

En algunos casos, es necesario plantearse la posibilidad de no usar solo el inglés y el español, y trabajar en un tercer idioma para alcanzar otros mercados. Según datos de Internet World Stats (diciembre de 2017), el chino es el segundo idioma más utilizado en la Red (19,3%) después del inglés (25,4%) y por delante del español (8,1%) y el árabe (5,3%). En este contexto, unos buenos traductores de chino o de árabe se convierten en puestos muy solicitados en el mundo de las finanzas.

¿Traductor profesional o Google Translate?

Una vez que se ha tomado la decisión traducir la página web corporativa a otro idioma, el segundo paso será determinar cómo pretendemos completar ese proceso de forma exitosa. Lo ideal es acudir a una agencia de traducción cualificada y encomendar a sus profesionales la tarea de duplicar el contenido en otra lengua (que generalmente será inglés). Los conocimientos de los traductores oficiales sobre los matices culturales y su análisis del sector en el que trabaja la empresa les permitirá utilizar las palabras precisas para conseguir la perfecta página multilingüe.

Si, por el contrario, el responsable de marketing o el propio CEO de la compañía se empeñan en hacer la labor por su cuenta con la ayuda de un traductor en línea, como Google Translate, el resultado puede ser un desastre. No es extraño ver ya comercios electrónicos que ofrecen productos con una traducción irrisoria, sin importarles la imagen que da su empresa a través de estas incorrecciones. Pero, ¿es eso lo que queremos para nuestra compañía?

En ocasiones, es preferible no utilizar más que la lengua original o traducir únicamente algunas páginas dentro del sitio web a hacerlo mal. El principal objetivo de utilizar diversos idiomas es poder comunicar los beneficios de nuestros productos o servicios y hacerlo bien para transmitir una sensación de calidad y fiabilidad.

Si somos buenos empresarios, lo más lógico sería intentar evitarse disgustos innecesarios e incluso un desembolso de dinero más elevado para tener que subsanar un error que podría haberse evitado. Por eso, hay que pensar siempre que las agencias de traducción cuentan con personal especializado, plazos rápidos aunque realistas y un presupuesto ajustado a cada caso que pueden lanzar nuestra empresa más allá de nuestras fronteras.