Para que comprendas mejor la problemática principal de este artículo, conviene señalar, antes que nada, que las diferencias entre traductores y traductores legales especializados tienen que ver con la especificidad del trabajo de unos y otros.

La traducción legal, como cualquier otro tipo de encargo de traducción, es la sustitución del idioma de origen por el idioma de destino. Sin embargo, se distingue porque la ley depende de la cultura y alberga profundas diferencias semánticas que han de subsanarse durante el proceso.

Los textos legales utilizan contenido y términos dentro del sistema legal que prevalecen en el país donde se originó el documento y, a medida que el mundo se globaliza, aumenta la necesidad de una traducción legal para ajustarse a los requerimientos idiomáticos de cada región del mundo.

El auténtico valor de una traducción legal

Muchos usuarios de este tipo de servicios de traducción ostentan negocios en el extranjero o intentan establecer uno. Por lo tanto, si estás interesado en ampliar tu cartera de inversiones o tienes algún asunto legal en el extranjero que requiera documentos legales traducidos, no has de tomar a la ligera esta tarea, ya que las diferencias en los sistemas legales de los distintos países hacen que la traducción legal sea muy compleja.

Así, un traductor genérico no será capaz de precisar los términos legales de un contrato con un cliente o definir el marco normativo de contratación de empleados, ya que no está en la naturaleza de su trabajo estar al tanto del bagaje legal asociado a cada sistema jurídico-administrativo del mundo.

Una gran variedad de otras fuentes de información puede ser objeto de cualquier traducción legal dependiendo de su contexto o relación legal de su procedimiento. Por ejemplo un testamento puede ser objeto de su traducción en la jurisdicción en la que hayan fallecido para que un abogado comience el proceso de instrucción. Generalmente los servicios de traducción legal son realizados por traductores legales especializados.

Esto significa que la regulación de los traductores legales varían de país en país. En muchos países se ofrecen en el cuerpo de Traducción Legal y de Negocios. Como Argentina y Brasil donde se requiere el uso certificado oficial de traductores mientras que en la mayoría de otros países como España, Suecia y Holanda se estipula que el traductor legal realiza juramento oficial y son examinados y regulados para garantizar una buena práctica legal profesional.

La traducción jurada

Un traductor jurado, como también se conoce al traductor legal que ha sido certificado por el organismo oportuno para aplicar sus destrezas en la interpretación y traducción de textos legales provenientes de un idioma extranjero, es una figura indispensable dentro del sistema de interrelaciones legales entre países, ya que sirve como interfaz lingüística que facilita el trabajo del resto del cuerpo jurídico-administrativo.

Sus competencias están aprobadas por la administración y suponen un estadio inicial que debes afrontar si quieres interceder ante organismos de otros países o necesitas poner en orden la situación legal de trabajadores en España.

Los asuntos legales filiales también requieren traducción jurada, por lo que un traductor cualquiera no podría hacerse cargo de la redacción de documentos oficiales, incluso aunque tuviera la pericia, porque no ha sido certificado adecuadamente.

Conclusión 

Es obligado señalar que existen agencias que pueden hacerse cargo de un gran número de gestiones que implican la aportación de documentos redactados en un idioma diferente al de expedición, por lo que puedes ahorrar mucho tiempo si te encomiendas a empresas con experiencia que tengan traductores legales capaces de ayudarte en todas estas situaciones.