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La necesidad de comunicarse del ser humano no entiende de fronteras, y mucho menos en la actualidad, cuando viajar a países remotos está al alcance de (casi) cualquiera. En este contexto, los traductores en línea pueden ser un soporte maravilloso para ayudar a traducir de forma instantánea una frase o una expresión necesarias para salir al paso. El problema surge, como hemos comentado en otras ocasiones, cuando se utilizan este tipo de traductores online para modificar documentos oficiales, escribir un e-mail clave para nuestro negocio o traducir nuestra web en lugar de contratar a un traductor jurado profesional que nos asegure un trabajo de calidad y fiable.

Es normal que los expertos que se dedican a la traducción y la interpretación recelen de este tipo de herramientas y dispositivos porque sus respuestas literales pueden provocar muchos malentendidos y porque, además, no dejan de ser máquinas que se nutren de la inteligencia artificial pero que no entienden aún de matices culturales. Por eso, lo primero que hace un profesional es estudiar el contexto en el que se produce un texto o conversación y conduce su traducción en función a algunos aspectos externos.

Así funciona Google Translate

Pero, ¿cómo funcionan los traductores automáticos? Aunque en esta publicación vamos a ver varios de estos traductores online, vamos a centrarnos en la forma de trabajar del más conocido y usado en todo el mundo: Google Translate. Los responsables de desarrollar la traducción automática ya desvelaban hace unos años que en su equipo de investigación no había lingüistas ni filólogos. Esta herramienta, que en 2018 traduce en 103 idiomas, funciona gracias a un proceso denominado ‘traducción automática estadística’, que no es otra cosa que empaparse de textos modificados por traductores profesionales, es decir, por humanos para actuar por imitación.

Además, economiza sus recursos traduciendo de cualquier idioma al inglés y de éste, a un tercero. De este modo, no necesita encontrar las equivalencias entre dos idiomas muy dispares, basta con que compare todos con el inglés, aunque de esta manera se corre un mayor riesgo de incurrir en imprecisiones.
Entre las más de 100 lenguas que reconoce Google Translate, y que puede traducir incluso con caracteres dibujados con el dedo por el usuario, están el amhárico (hablado en el centro de Etiopía), el chichewa (idioma oficial de Malawi) o el criollo haitiano.

Alternativas a Google Translate

La mayoría de grandes buscadores o gigantes de internet se ha esmerado en los últimos años en desarrollar su propio traductor en línea para facilitar la comprensión de sus usuarios. Estos son solo algunos ejemplos:

  • Microsoft Translator. Funciona con Bing como motor de traducción y permite traducir con una precisión bastante fiable páginas web, los mensajes recibidos a Outlook y hasta presentaciones en PowerPoint en 60 idiomas. Admite textos de hasta 5.000 caracteres. Cuenta con una herramienta de traducción simultánea de conversaciones disponible en 11 lenguas.
  • Yandex Translate. El buscador más utilizado en Rusia traduce textos de hasta 10.000 caracteres en 95 idiomas con una buena calidad. Dispone de una aplicación móvil que funciona sin conexión a internet.
  • DeepL. Es una herramienta disponible únicamente a través de su página web. Aunque aún no cuenta con muchos idiomas disponibles (tiene un total de 9 con los recién incorporados ruso y portugués), destaca por la calidad de sus traducciones.

Herramientas de traducción simultánea

Aunque algunas de las aplicaciones y páginas web que ya hemos mencionado hasta ahora incluyen la función de traducir conversaciones de forma instantánea, queremos incluir aquí otras herramientas que se centran solo en ese aspecto y que pueden ser muy útiles para viajar sin un diccionario debajo del brazo o para reuniones puntuales.

  • Triplingo. Es una aplicación móvil que permite hacer traducciones de voz instantáneas. Incluye un ‘phrasebook’ con unas 2.000 expresiones coloquiales, herramientas de aprendizaje, información útil sobre el país de destino o una calculadora de propinas.
  • Google Traductor. El gigante de Mount View tiene una aplicación que suele estar preinstalada en los móviles Android, y que permite mantener una conversación con alguien en otro idioma mientras el dispositivo traduce simultáneamente.
  • Translate Voice. Esta aplicación permite traducir más de 80 idiomas y habla (sugiere palabras) en 44. Se configura con el idioma del principal usuario, al que después puede detectar por la voz, y es capaz de detectar en qué lengua habla la otra persona. Hay una versión gratuita con anuncios y otra de pago.

Como conclusión podemos decir que conocer y tener a mano estas herramientas es una decisión acertada que nos puede sacar de un apuro en situaciones puntuales. Sin embargo, utilizarlas cuando se necesita una traducción oficial jurada o pasar a otro idioma una obra literaria, por ejemplo, es arriesgarse a incurrir en graves errores con consecuencias difícilmente reparables. En esos casos hay que acudir siempre a los servicios de una agencia de traducción especializada, con profesionales cualificados y garantía de calidad en sus trabajos.