Cuando nos surge la necesidad de encargar una traducción jurada a un experto, el tiempo que va a tardar en finalizar el encargo y entregarlo es una de nuestras principales preocupaciones. La exigencia está justificada en que si necesitamos traducir a otro idioma un documento oficial normalmente es porque nos lo piden con cierta urgencia, por lo que el cliente suele negociar para la traducción plazos cerrados que la agencia se compromete a cumplir.

Se estima que el plazo medio de entrega debería estar entre 3 y 4 días laborables, pero lo cierto es que no siempre se puede simplificar tanto. En ocasiones, es preferible dilatar dicha entrega y garantizar la calidad del trabajo para que el cliente quede completamente satisfecho.

Factores que marcan los plazos de entrega de una traducción

1. La complejidad del tema a tratar. El grado de especialización del documento que se debe traducir y el sector al que se refiere marcan el tiempo que se tarda en entregar una traducción jurada. Si hay una gran cantidad de términos especializados, e incluso dependiendo del lenguaje utilizado en el original, el traductor puede encontrarse con mayores dificultades.

2. Tipo de traducción. Otro de los factores a tener en cuenta es el tipo de traducción que necesita el cliente, que puede ser literaria, comercial, especializada (técnica, médica, financiera o jurídica) o jurada (no confundir con la jurídica). En el caso de esta última cobra especial relevancia la precisión de la traducción al tratarse de documentos necesarios para trámites oficiales en organismo públicos o privados como ministerios, consulados y notarias.

3. La extensión del documento. Parece obvio pensar que no es lo mismo trabajar con un documento de 10 páginas que con uno de 100, aunque la complejidad de la traducción no está marcada tanto por su extensión como por la dificultad del tema a tratar. Un trabajo breve referente a un sector muy especializado puede suponer mucho más trabajo que uno extenso sobre un trámite habitual.

4. La carga de trabajo del traductor. Este es uno de los aspectos más delicados a la hora de negociar con el cliente los plazos de entrega de una traducción. Lo normal es que cuando las agencias reciben un nuevo encargo tengan una carga de tareas acumuladas, por lo que se verán obligadas a establecer unas prioridades.

5. Servicio de urgencia. Cuando se necesita documentación para un trámite oficial habitualmente no se cuenta con un margen de tiempo muy amplio. Por eso, las agencias suelen ofrecer la posibilidad de contratar un servicio urgente que garantiza una entrega rápida sin perder calidad con un incremento en sus tarifas.

La calidad en los servicios de traducción

La seriedad en los plazos de entrega es, junto con el precio, uno de los principales condicionantes a la hora de decantarse por una u otra agencia de traducción. En este sentido, el objetivo último del traductor debe ser adaptarse a las necesidades del cliente, pero siempre manteniendo los máximo estándares de calidad para no dañar la fiabilidad de la traducción. Para ello, lo ideal es contar con plazos dilatados porque, como se dice, un trabajo sin prisas es garantía un trabajo bien hecho.