La globalización empresarial y financiera, en la que China ocupa una posición preponderante junto con Estados Unidos, hace que sea cada vez más habitual encontrar ciudadanos chinos en las negociaciones empresariales al más alto nivel. Y bien por las carencias de los interlocutores, bien por la complejidad de los temas a tratar, el inglés no siempre es el idioma que predomina en estas reuniones. Un buen empresario puede aprenderse algunas palabras de cortesía en chino como ‘ni-hao’ (‘hola’) o ‘xie-xie’ (‘muchas gracias’), pero lo más inteligente es contactar con una agencia de traducción y solicitar los servicios de un buen intérprete de chino que contribuya a la fluidez de las negociaciones y a evitar malentendidos que le podrían costar millones de euros.

China experimenta un crecimiento constante del 10% anual desde hace casi cuatro décadas

¿Las cifras te parecen exageradas? La inversión china en España alcanzó los 15.700 millones de dólares en el periodo comprendido entre 2014 y 2018, un 800% más con respecto a los cuatro años previos, según un informe de Solunion. Algunas de estas inversiones han tenido como protagonistas a grandes empresas como Madrileña Red de Gas, NH Hoteles, el edificio España o los clubes de fútbol Atlético de Madrid y Espanyol. Lo cierto es que China mantiene un crecimiento constante del 10% anual desde 1980 y que es un país con 1.370 millones de habitantes que comienzan a disfrutar ya de pequeñas medidas aperturistas. Además de liderar el comercio mundial, su objetivo es dejar de ser sinónimo de tecnología y aparatos baratos para convertirse un actor clave en la transformación tecnológica.

Diferencias culturales

En este contexto, la demanda de intérpretes de chino se ha multiplicado en los últimos años. Y no es una labor que pueda dejarse en manos de cualquiera. Su profesionalidad debe ser máxima para no incurrir en errores derivados de las enormes diferencias culturales que existen entre Oriente y Occidente. Ya hemos comentado en otras ocasiones que la labor de un intérprete suele ser más compleja que la de un traductor (términos que a veces se confunden, pero que no son en absoluto lo mismo) y que el conocimiento de la cultura del país de origen del interlocutor es muy importante. Ser nativo de un país no basta para lograr la conexión inmediata que se busca en un trabajo de interpretación: también hay que adelantarse a los acontecimientos y hacer una labor de investigación previa del evento e incluso de sus participantes.

La interpretación de enlace es la que suele utilizarse en las reuniones de negocios

Se distinguen cuatro tipos de interpretaciones: simultánea, consecutiva, de enlace y jurada. La interpretación simultánea, una de las más conocidas, es habitual en conferencias y comparecencias públicas. En ella, el intérprete suele estar en una cabina. En la interpretación consecutiva, se toman notas durante una intervención para hacer posteriormente un resumen al público. Los intérpretes jurados deben estar reconocidos por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC) y su presencia es fundamental en muchos trámites oficiales.

Pero hoy hemos querido detenernos un poco más en la interpretación de enlace, la que se utiliza en reuniones de negocios con grupos de personas más reducidos. En este caso, el intérprete debe hacer un esfuerzo extraordinario y, sin ayuda de notas, intervenir después de cada participante para explicar exactamente lo que ha dicho. Y es este tipo de interpretación la que tiene el futuro asegurado de la mano de la expansión económica china.