Real Food, foodie, smoothie, muffin, son términos que cada vez se utilizan más en el ámbito gastronómico y se están haciendo un hueco en nuestro vocabulario pese a que muchos cuentan con una traducción en nuestro idioma.

Desde nuestra agencia de traducción en Madrid Enai E-Consulting vemos cómo cada vez estamos más expuestos a estos términos, ya que los establecimientos del sector de la gastronomía los utilizan mezclándolos con aquellas palabras que sí que han sido traducidas. En la capital, por ejemplo, encontramos numerosos locales que cuentan en su menú con las palabras: desayuno, comida, cena, pero también brunch, que a pesar de no contar con traducción oficial parece estar cada vez más integrada entre el resto de términos en español.

Los locales de restauración más enfocados al turismo por lo general ofrecen la traducción de su menú a diferentes idiomas, o a una pequeña explicación de en qué consiste el plato, para facilitar a la clientela internacional su comprensión. Sin embargo, resulta curioso cómo ahora, en la carta en español, aparecen cada vez más palabras en otros idiomas, en ocasiones de manera individual como puede ser el caso de cheescake (en lugar de tarta de queso) y otras unidas a términos en español fingers de pollo.

Las redes sociales parecen ser también culpables de la creciente utilización de extranjerismos. El uso de hashtags (palabra también extranjera) en plataformas como Twitter o Instagram permite compartir contenidos a nivel internacional y llegar a más personas, sobre todo cuando se trata de tendencias. Ahora, por ejemplo, está cogiendo fuerza la corriente de la comida real, también conocida por su nombre en inglés real food. Cuando la gente quiere compartir en redes sociales una foto o comentario acorde a esta tendencia tiene a usar en mayor medida su hashtag original #RealFood antes que su traducción en español, y es tal su alcance que las publicaciones en medios de comunicación e incluso los libros en los que se escriben sobre este tema, también están optando por incluir el término sin traducir.

Y es que, hace unas décadas, si nos acercábamos a una cafetería o establecimiento de repostería y pedíamos un muffin teníamos bastante asegurado que no nos entenderían. Ahora, este y otros términos se han extendido integrándose cada vez más en nuestra sociedad, por lo que parece que en el futuro encontraremos muchas más palabras extranjeras sin traducir en el campo gastronómico y el sector de la restauración.