El concepto de traducción financiera es tan amplio que abarca diferentes especialidades y profesionales muy diferentes. Podemos encontrar campos puramente financieros, como una memoria anual de una empresa, con una terminología muy definida y quizás sea este campo uno de los más accesibles al traductor que inicia a especializarse y se interesa por la traducción financiera.

Aunque también encontramos campos que exigen una especialización aún mayor y un grado de conocimiento del entorno muy elevado. Estamos hablando de especialidades como la Bolsa y los Seguros.
Dentro de la traducción financiera existen términos muy específicos que sólo se conocen y se comprenden cuando el profesional está familiarizado de manera explícita con estos campos. Esto requiere un interés personal por parte del traductor que le ha llevado a acercarse, dentro de la traducción financiera, a alguno de estos terrenos, a conocerlos y a manejarse en ellos.

Sólo encontrando un traductor financiero profesional con estas características se logrará una traducción adecuada que alcance los niveles esperados de calidad.

Es común entre los traductores financieros profesionales tener algún formación adicional más allá de la traducción. Encontramos a traductores con MBA, con algún año universitario de empresariales o con cursos de alguna disciplina ajena a la traducción propia. Este tipo de formación es la que marca la diferencia entre el traductor financiero especializado y un traductor de carácter general.

Hay que desconfiar de aquellos que abarcan todas las especialidades, desde medicina hasta financiero o literario, ya que es imposible lograr tan óptimo grado de especialización en todas las materias existentes.