Apostillar una traducción jurada es una acción que debe llevar a cabo el traductor jurado para que su trabajo sea legalizado. A continuación, te explicamos en qué consiste y cómo puedes comprobar la legalidad de la apostilla.

Apostillar una traducción jurada: definición

Consiste en un sello que convierte la traducción en un documento legal. Se conoce con el nombre de Apostilla de La Haya en base al convenio que se firmó por este mismo tribunal en 1961. El objetivo principal de esta actividad es agilizar la legalización de documentos y facilitar su gestión por parte de las instituciones correspondientes. Antes de la citada fecha, cada traducción debía pasar por el consulado correspondiente para considerarse legal.

¿Cómo reconocer una apostilla legal?

La traducción jurada apostillada tiene un diseño idéntico en toda la Unión Europea. Su contenido está escrito en francés y encabezado por la frase Apostille, Convention de la Haye du 5 Octobre 1961. Incluye una segunda parte en inglés y debe sellarse para obtener la validez legal correspondiente.

¿Cuál es la utilidad de una apostilla?

Validar y legalizar el contenido de cualquier documento legal que tenga que ser entregado en otro país. Cabe destacar que cuando el documento está dirigido a una nación que no ha firmado el antedicho convenio, la legalización hay que llevarla a cabo en la embajada correspondiente.

¿Hay que solicitársela al traductor jurado?

Sí, hay que indicarlo siempre, ya que este profesional no ha de saber para qué quieres exactamente el documento que va a traducir. La apostilla se añade al documento y si fuera necesario, también hay que traducirla para facilitar su legalización en su país de destino. Solo se dejará en francés la frase ya mencionada.

El traductor te indicará a qué estamento debes dirigirte para conseguirla. Dependiendo del origen del documento, la traducción jurada apostillada hay que solicitarla ante:

– El secretario de la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia. Se encargará de comprobar la validez de la traducción de documentos que hayan sido emitidos por autoridades judiciales.

– El decano del colegio de notarios de tu provincia o, en su defecto, el miembro de la junta directiva encargado de estas cuestiones. Es el responsable de validar documentos notariales y privados que hayan sido firmados ante notario (escrituras, testamentos y similares).

– El jefe de la Sección Central de la subsecretaría del Ministerio de Justicia si el documento proviene de la Administración Central.

En otros supuestos, será el propio traductor jurado el que se encargue de la clasificación del texto y de decidir qué estamento es el más apropiado para legalizar la traducción jurada según lo dispuesto por la legislación vigente, tanto en España como en otros países en los que pudiera serte de utilidad el documento correspondiente.

Apostillar una traducción jurada es una acción legal imprescindible en un gran número de casos. Confía en tu traductor jurado para llevarla a cabo de la forma más adecuada. Su gestión profesional será siempre la más eficiente y se ajustará a derecha para evitar problemas legales.